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                          2.10 Empezar a salir de la caja


                          —¿De veras?
                          Revisé mis recuerdos de la sesión anterior. Estaba absolutamente convencido
                          de que no habíamos hablado de ese tema.
                          —Sí, como también empecé a estarlo yo en cuanto me pregunté cómo salir
                          de allí.
                          —¿Cómo? —pregunté, realmente perdido.
                          —Piénselo. Mientras estaba allí, lamentándome por mi forma de actuar
                          respecto de mi esposa, mi hijo y mis colaboradores, ¿qué eran ellos para mí?
                          En ese preciso momento, ¿los veía como personas o como objetos?
                          —En ese momento eran personas para usted —contesté, con el tono de voz
                          bajo, perdido en mis propios pensamientos.
                          —En efecto. Habían desaparecido mi culpabilización, resentimiento e
                          indiferencia. Los veía como lo que eran, y lamentaba haberlos tratado como
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                          menos de lo que eran. Así que, en ese momento, ¿dónde estaba yo?
                          —Estaba fuera de la caja —contesté, casi como en un trance, tratando de
                          localizar qué había hecho posible el cambio.
                          Me sentía como si fuera un espectador de un espectáculo de magia que ve
                          salir el conejo de la chistera, pero no tiene ni la menor idea de cómo fue a
                          parar allí.
                          —Exactamente. En el momento en que sentí el intenso deseo de estar fuera
                          de la caja, ya lo estaba y me acercaba a ellos, porque sentir ese deseo ya es
                          estar fuera de la caja y acercarme a ellos.
                          »Y lo mismo cabría decir de usted —siguió diciendo—. Piense en lo que
                          sucedió anoche con su familia. ¿Qué fueron para usted anoche? ¿Los veía
                          como personas o como objetos?
                          —Eran personas —contesté, extrañado por el descubrimiento.
                          —De modo que si anoche estuvo fuera de la caja —dijo Lou—, es porque ya
                          sabe cómo salir de ella.
                          —Pero es que no lo sé —protesté—. No tengo ni idea de cómo ocurrió. En
                          realidad, anoche ni siquiera supe que estaba fuera de la caja hasta que usted
                          mismo me lo señaló. No sabría decirle cómo salí.
                          —Claro que puede, porque ya lo ha hecho.
                          —¿Qué quiere decir? —pregunté, perplejo. —Nos ha hablado de lo que
                          ocurrió ayer, tanto durante el día como por la noche, de cómo regresó a su
                          casa y pasó la velada con su familia. Esa anécdota nos enseña cómo podemos
                          salir de la caja.
                          —Pero eso es precisamente lo que quiero decir, que no sé cómo.
                          —Lo que yo le aseguro es que sí lo sabe. Lo que sucede es que no se da
                          cuenta, pero ya lo hará.
                          Eso, al menos, me tranquilizó un poco, aunque no mucho.
                          —Mire —siguió diciendo Lou—, la pregunta «¿Cómo puedo salir de la
                          caja?» se compone en realidad de dos preguntas. La primera es: «¿Cómo
                          salgo?», y la segunda es: «¿Cómo permanezco fuera una vez que he salido?».
                          Creo que la pregunta que realmente le preocupa es la segunda, cómo
                          permanecer fuera. Piénselo, y quiero resaltar esto de nuevo: cuando tiene el
                          sentimiento de que quiere estar fuera de la caja por alguien, en ese preciso
                          momento, ya lo está. Siente de ese modo porque ve a ese alguien como una
                          persona, y al sentir así por esa persona, ya está fuera de la caja. Así pues, en
                          ese preciso momento, como el momento por el que pasa ahora y el de anoche
                          con su familia, en el que veía y sentía con claridad y deseaba estar fuera de la
                          caja por otros, lo que en realidad se pregunta es: «¿Qué puedo hacer para
                          permanecer fuera de la caja y acercarme a ellos? ¿Que puedo hacer para
                          mantener el cambio que experimento ahora?». Esa es la verdadera pregunta
                          que debe hacerse. Y una vez que está fuera de la caja, para permanecer fuera
                          de ella y, sobre todo, para nuestros propósitos, aquí, en el trabajo, se pueden
                          hacer unas cuantas cosas muy específicas.
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                          Mientras Lou hablaba, empecé a comprender lo que quería decir.
                          —Está bien. Comprendo que al sentir el deseo de estar fuera de la caja por
                          alguien, en ese momento lo veo como una persona, y que al experimentar ese
                          sentimiento ya estoy fuera de la caja con respecto a esa persona. Lo entiendo.
                          Y también comprendo que, una vez fuera de la caja, la cuestión que se me
                          plantea es cómo permanecer fuera, y está claro que eso es algo que también
                          quiero entender bien, sobre todo por lo que se aplica al trabajo. Pero sigo
                          devanándome los sesos para saber cómo salgo de la caja, cómo desapareció
                          de repente el resentimiento que antes experimentaba hacia Laura y Todd.
                          Quizá lo de anoche no fue más que un poco de suerte, pero, cuando no tenga
                          tanta suerte, me gustaría saber cómo salir.
                          —Está bien —dijo Lou, levantándose—. Me parece justo. Haré todo lo que
                          pueda, con ayuda de Bud> para explicarle cómo se sale de la caja.